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SOMOS UNA CIUDAD TURISTICA, NO DE PASO

Por Leonel Tornes Antunez

Los datos estadísticos oficiales marcan que Bariloche para los primeros días de la temporada tiene números muy favorables en ocupación, se habla de aproximadamente un 80%. Esto hace pensar de forma positiva para el futuro de la temporada estival. 

La infraestructura hotelera y de alojamientos, con algunas excepciones, cumplen los estándares de calidad que ameritan sus estrellas y calificaciones,  por lo cual los turistas en modo general están muy conformes con los lugares reservados. 

Ahora, una parte fundamental para que una ciudad turística funcione son sus servicios gastronómicos que no solamente van en las ofertas que puedan presentar sino también en el preciado y precioso horario con que se manejen. 

Y acá es donde se encuentra la falla del engranaje que en otras ciudades turísticas funciona. Porque la oferta de platos para sentarse a comer en un restaurante de Bariloche prácticamente está hasta las 23 horas. A excepción de algunos restaurantes como La Esquina o Pizzería Popular en la calle Mitre y Frey, el resto cierra su cocina sobre la hora señalada dejando a muchos turistas y residentes sin poder degustar los platos en otro ambiente que no sea un servicio de parado o con ofertas chatarras diferentes de lo que aspiraban a comer.

Pancho al toque es una opción de salve, generalmente para comensales sub 40 que llegaron después de las 23 o algún food truck tempranero que encuentren para comer. Pero si realmente aspiramos a subir de nivel en turismo. Taberna Breogan, Rock Chicken o Jauja no pueden cerrar su cocina a las 23 y dejar en la puerta a turistas que vienen a saborear sus platos. 

Algo no cuadra en esta relación de servicio con los clientes que asisten a estos lugares y los dueños. Creería que mientras tenga clientes el local debería trabajar, más tomando en cuenta que la alta temporada de verano dura alrededor de dos meses. Tal vez las contrataciones con el personal o los convenios sean un factor que incida en lo que ocurre. Pero si fuese así como empresarios debería buscar una solución que no los hagan perder ingresos y que tanto el personal de trabajo como los clientes se sintiesen satisfechos.

Se está viniendo un Bariloche nuevo con todos sus bemoles y beneficios,  más aperturas y menos trámites. Entonces las opciones y horarios de atención al público creo que deberían cambiar si realmente queremos ser esa ciudad turística que todos aspiramos.

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