Open 24 hrs- Blue Moon (exterior del Local)
Afiche exhibido en el Memorial de Malvinas (a metros del local Costa 82)
Exhibido en el Memorial de Malvinas (a metros del local Costa 82)
San Carlos de Bariloche. El restaurante Costa 82, concesionado a los Veteranos de Malvinas en un inmueble público municipal frente al lago, nació con la promesa de ser un espacio de encuentro con la memoria y la identidad nacional. Sin embargo, lo que se observa en la práctica dista mucho de ese objetivo: un salón elegante, con buena vista, pero vacío de símbolos patrios y de respeto hacia la cultura argentina.
Ni una sola bandera argentina ondea en el lugar, un detalle que para muchos visitantes resulta revelador. Desde el primer momento, la realidad choca con la expectativa. Se promociona una cerveza en inglés y el personal viste remeras con inscripciones en ese idioma. La lengua nacional parece borrada, como si la identidad argentina debiera ceder ante un turismo acrítico. Para especialistas en soberanía alimentaria, esta decisión no es casual: constituye un gesto de subordinación cultural que niega la capacidad de decidir qué comemos, cómo lo producimos y cómo lo compartimos.
A la invisibilización se suma el maltrato. Al solicitar el libro de quejas y sugerencias, el personal respondió que “no tienen y no deben tener”, contradiciendo la normativa de defensa al consumidor que obliga a exhibirlo en cada establecimiento. Al retirarse, los clientes fueron señalados y objeto de burlas por parte de la encargada y sus compañeros, un gesto que vulnera la dignidad de cualquier consumidor.
La falta de capacitación es evidente. Existen programas gratuitos y permanentes, ofrecidos por sindicatos y espacios públicos, que podrían evitar estas situaciones. Pero aquí se eligió ignorar tanto la normativa como el respeto básico.
La soberanía alimentaria no es un concepto abstracto. Significa defender nuestras lenguas, nuestras recetas, nuestras formas de producir y consumir. Significa reconocer que detrás de cada plato hay miles de historias. Comer es también un acto político.
La contradicción resulta aún más marcada en el Memorial, donde se exhibe un cartel que recuerda que el idioma también es soberanía. Costa 82 eligió negar la lengua, la cultura y la dignidad argentinas.
La respuesta, según organizaciones de consumidores y referentes culturales, debe ser clara: exigir respeto a todos los clientes, reivindicar la soberanía alimentaria como derecho colectivo y defender la identidad nacional en cada espacio público concesionado. Porque hoy, como siempre, Malvinas es un compromiso desde nuestras entrañas.
Las Islas Malvinas fueron, son y serán argentinas.